Existen dos tipos de pacientes que son buenos candidatos. Los primeros son aquellos con una imagen de sí mismos muy positiva y que están preocupados por algo que desearían mejorar o cambiar; después de la cirugía se sentirán satisfechos con el resultado y seguirán manteniendo una imagen positiva de sí mismos.
Los segundos son aquellos pacientes con un defecto físico o estético que ha ido empeorando la imagen de sí mismos con el tiempo; después de la cirugía precisarán un tiempo de ajuste e irán reforzando su autoestima progresivamente.

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